02 julio 2012

ENTREVISTA CON EL BANDIDO

Es como decir “valga la redundancia” cuando uno comete una redundancia. Como decir “es que soy de letras” cuando haces mal una sencilla operación matemática. Como decir “casa” cuando te van a coger en el “a que te pillo”. Uno lo dice y se libra de que le penalicen por redundante, le recriminen por analfabeto numérico o le pillen por correr poco. Así que vamos a curarnos en salud, decir “no soy abogado ni sé de leyes” y entrar a matar.

El Congreso aprueba las primeras medidas para fomentar la búsqueda activa de empleo en el medio televisivo y acepta que se pague por entrevistar a delincuentes condenados con indemnizaciones pendientes. Es sabido que hay personas  que quieren trabajar en la tele pero sin caer en la degradación que supone participar en alguno de los muchos concursos de teleirrealidad que nos asedian. Vale, pues esta es la suya. Que cometan un delito de relumbrón (quiero decir, “presunto delito de relumbrón”, no vaya a ser…) y vendan su experiencia en la tele subastando entrevistas al mejor postor. Como hicieron o pueden volver a hacer el Dioni, Luis Roldán, Julián Muñoz, Carlos Fabra o Iñaki Urdangarín en cuanto les apetezca.

Todos sabemos lo importante que es hoy día labrarse un buen currículum para sobrevivir en nuestro competitivo mercado laboral y lo exigentes que pueden ser las empresas al exigir determinados perfiles profesionales. Pues si hay que labrar, se labra; y si tiene que perfilarse uno, se perfila, que hay mucho paro. El Congreso dice que legislar el pago a delincuentes en la tele es un terreno resbaladizo y que es mejor dejar vía libre para que sean las cadenas las que se autorregulen. Cojonudo. Como la experiencia nos enseña que cuando las cadenas se autorregulan hacen lo que les conviene, podemos avisar gozosos de que este nuevo filón laboral queda bendecido por nuestros sabios parlamentarios. Larga vida a ellos y los partidos que los amparan.