17 julio 2012

HE VISTO LA LUZ


He visto la luz y mete miedo. No se trata de la vuelta del milenarismo etílico de Fernando Arrabal ni del milenarismo tramposo de Íker Jiménez, ver la luz está al alcance de todos y mete miedo. ¿Tiene a mano la última factura de la luz de su casa? Acérquese a una ventana para verla sin tener que encender ninguna bombilla. No hace falta ser clarividente para comprobar lo que ya sabemos: hubo un tiempo lejano en el que daba miedo la oscuridad, pero viendo lo que supone el gasto en electricidad en una casa lo que da miedo es la luz.

Y mientras no se invente la tele a pedales, el televisor seguirá consumiendo electricidad. Creíamos que el problema de tener la tele encendida en casa para “acompañar” era solo el de las malas compañías (con todo lo que eso supone, ¿verdad, Jorge Javier Vázquez?). Pero es que encima una tele encendida es una mala compañía que empieza a salir cara. Quien tenga el pico fino y apunte alto consumiendo televisión de pago está peor: para salvarnos en el más allá (con suerte en el más allá del 2020) el Gobierno se ha visto en la obligación de faltar una vez más a su palabra y subir el IVA de la tele de pago, que pasa del 8 al 21 por ciento. Alegría, que es por tu bien y más me duele a mí pegarte con lo que te quiero.

El buen tiempo y los días largos hacen del verano la época del año en la que tradicionalmente menos televisión se consume. Tal vez haya algunos días en los que no esté muy agradable y no apetezca tanto salir de casa. Y cada día que pasa nos alejamos del solsticio de verano, así que los días son cada vez más cortos y apetece volver a casa antes. No importa. Antes de sentarse a ver la tele en su sillón favorito, guarde la factura de la luz en el bolsillo, desconecte el televisor y márchese a la calle a dar un largo paseo. Cuando le apetezca volver a casa, recuerde el nuevo IVA de la tele de pago y que en la tele en abierto casi todo son reposiciones. Si flaquea, siéntese en un banco del parque y revise la factura. Verá la luz.