06 enero 2016

PIRÁMIDES DE FICCIÓN


Al menos, el documental “La revelación de las pirámides” (Cuatro) demuestra sentido del humor cuando advierte a los espectadores, antes de los títulos de crédito, de que “cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia”. Tiene gracia, sí. Pero no es cierto. El documental sobre las pirámides o, más bien, la irrespetuosa apología de la pseudociencia piramidiológica a costa de la Gran Pirámide de Keops que Cuatro programó después del primer capítulo de la descacharrante serie “Tutankamón”, es tan ficción como las aventuras del joven Tutankamón en un Egipto que parecía diseñado por Alaska y Mario. Está bien suspender la incredulidad para poder pasar el rato con una delirante recreación del reinado del faraón Tutankamón como suspendemos la incredulidad para acompañar a Moisés en el Egipto imaginado por Cecil B. De Mille en “Los Diez Mandmientos”, pero que nos pidan tener la “mente abierta” para seguir los chiflados pseudorazonamientos de un tipo que presenta la egiptología como una especie de secta acrítica y a los egiptólogos como idiotas que repiten sin pensar lo que sus maestros les enseñaron es algo que los que tenemos la “mente cerrada” por la arqueología paciente y rigurosa no podemos hacer. Como diría Rajoy, hasta aquí hemos llegado.

El documental de Patrice Pooyard, basado en el libro de Jacques Grimault, pretende cambiar para siempre todo lo que sabemos sobre el Antiguo Egipto y sobre lugares “enigmáticos” como la isla de Pascua. Atención, estudiantes de arqueología, egiptólogos que lleváis años viviendo entre trozos de cerámica, científicos que habéis dedicado vuestra vida al estudio, aficionados a la historia que distinguís entre los ensayos divulgativos y las novelas: es todo mentira. Los constructores de la Gran Pirámide no fueron los egipcios, sino una civilización anterior que midió la Tierra, diseñó un modelo a escala del hemisferio norte en forma de pirámide, conocía la velocidad de la luz y decidió advertirnos de una amenaza a la que los actuales científicos llaman “cambio climático”. La pseudociencia suele creer que el hecho de que la ciencia no tenga respuestas para todo significa que la ciencia no tiene respuestas para nada. Decir que los constructores de la Gran Pirámide predijeron el cambio climático es menos ofensivo que negar que fueron los antiguos egipcios quienes construyeron la pirámide pero, eso sí, sería un buen argumento para una serie de ficción.