29 enero 2010

DULCE COMPAÑÍA

Uno de cada cinco televisores encendidos (y un poco de otro) es responsable de lo que dicen todos los televisores encendidos durante los informativos estos días: hay que construir un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para guardar los residuos radioactivos generados al producir la electricidad que mantiene encendidos a uno de cada cinco televisores (y un poco de otro). Podríamos apagar esos aparatos y santo remedio, pero la tele acompaña mucho, así que la dejamos encendida aunque estemos en el otro extremo de la casa. O sea, que hay audímetros que trabajan para nada, con el agravante de que uno de cada cinco (y un poco de otro) también genera residuos radioactivos.

Los espectadores seguimos la evolución de la noticia tóxica con desconfianza. Hay quien se tranquiliza porque se trata de un aséptico ATC, y no de un sospechoso cementerio nuclear que recordaría demasiado al sarcófago de Chernobyl (no viene a cuento, pero no me resisto: “chernobyl” significa “absenta”, de donde viene “absentismo”. Hoy, en Chernobyl, no queda nadie). Nuestro culebrón radioactivo no se solucionará mientras no desdramaticemos. Hablar de ATC, con ese nombre de codón capaz de sintetizar algo grande, es un buen principio. Pero hace falta algo más contundente que coja el toro por los cuernos. Como lo que hizo Manuel Fraga cuando se bañó en Palomares en 1966. Gracias a él, el NO-DO fue al grano, nos tranquilizó, y no dio las vueltas que hoy dan los telediarios.

Siendo el ATC tan seguro como dicen que es, Fraga no tendría problema en situarlo debajo del Congreso, del Senado o de la Moncloa. Bueno, o de la Zarzuela: así, uno de cada cinco televisores encendidos (y un poco de otro) durante el mensaje navideño del Rey sería responsable de que el mensaje navideño del Rey se grabara encima de los residuos radioactivos generados por uno de cada cinco españoles (y un poco de otro) cuando ve la tele, dulce compañía.

1 comentario:

Amarok dijo...

No entiendo lo que está pasando con lo de los residuos radioactivos, ahora de repente hay varios lugares que se ofrecen para que se construya allí el cementerio nuclear... ah, ya, que el gobierno le dará 6 millones de euros (o algo así) al municipio donde se construya tal instalación (si al final todo se reduce a la cantidad de dinero que se esté dispuesto a pagar). En algún sitio hay que guardar estos residuos y no se debería determinar mediante subasta, sino por unas condiciones del terreno que garanticen el buen aislamiento de dichos residuos (por ejemplo, terrenos salinos o graníticos)

Bueno, dentro de unos cuantos (muchos) años, cuando el ITER esté operativo y la fusión nuclear sea viable ya no tendremos este problema... pero habrá que aguantar hasta entonces...