30 enero 2010

QUE LA DETENGAN

Hay una ventaja añadida en la deskarmelemarchantización eurovisiva: la ocurrencia musical caerá en el olvido y ningún obispo criticará la televisión diciendo que la tele es un tsunami. Ya fue duro oír al obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, señalar lo pecaminosa que es la tele citando a David Civera: “¡Que la detengan. Es una mentirosa, malvada y peligrosa!”; sólo nos faltaba ahora una pastoral añadiendo que es como un tsunami, “algo imparable, no te puedes resistir; te espero en el Soho tocando el arpa con mis uñas de laca, no sin mis cremas, no sin mis marcas”. Qué respingos.

Denuncia monseñor que “abren telediarios, como si fueran noticia de hoy, abusos cometidos por eclesiásticos en el pasado”. Tiene razón, habría que aprender de los informativos de otras cadenas, hacer más periodismo de investigación y no limitarse a denunciar escándalos cuando ya hay denuncias, sentencias judiciales o acuerdos económicos para que no se hable más del asunto.

Un ejemplo. Un informativo de la cadena estadounidense ABC acaba de denunciar que en 300.000 mirillas de las armas que se entregan a las Fuerzas Especiales hay grabados como éstos: “Jn 8,2” o “2Cor 4-6”. O sea, según el Nuevo Testamento: “Yo soy la luz del mundo, el que me siga no camina en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” y “Pues el Dios que ha dicho: brille la luz de entre las tinieblas, es el que ha encendido esa luz en vuestros corazones, para hacer brillar el conocimiento de la gloria de Dios, que está reflejada en el rostro de Cristo”. No hay derecho, la ABC presenta como noticia de actualidad unos grabados que se llevan estampando desde hace 30 años. Además, son armas que se usan contra Al Qaeda, los talibanes y las guerrillas iraquíes, y hace más de mil años que la Cruz de los Ángeles de Oviedo dice: “Con esta señal se defiende el piadoso, con esta señal se vence al enemigo”. Será eso: la tele es, como la mala mujer, malvada y peligrosa, pero no un tsunami. Amén.