04 enero 2010

NEGRO Y ORGULLOSO



“Negro y orgulloso” cantaba James Brown en “La noche temática”. “Negro y orgulloso” proclamaba Mr. Dinamita en una noche inolvidable de La 2. “Negro y orgulloso” coreaba la multitud extasiada siguiendo al Padrino del soul la noche en que los blancos que mirábamos desde el sofá nos moríamos de envidia por poder sentirnos negros y orgullosos de serlo. Fue anteayer, dos de enero, día de San Basilio el Grande. El obispo que en el siglo IV inició en la carrera eclesiástica a Evagrio Póntico. El monje que hizo la lista de tentaciones que inspiró a San Gregorio Magno. El Papa que en el siglo VI estableció los siete pecados capitales. Los pecados entre los que se encuentra la pecaminosa envidia que yo sentía por ser negro. El color de piel con el se distingue a los camitas. Los descendientes de Cam. El hijo de Noé que se rió de su padre. El hombre que se emborrachó tras el Diluvio según un pasaje de la Biblia. El texto sagrado que sirvió al cristianismo para justificar la captura y esclavitud de los abuelos de James Brown. El hombre que se cansó del desprecio blanco y pecó cantando “Negro y orgulloso”.

La vida, la tele y los pecados dan muchas vueltas. Hace unos días pudimos verlo en el capítulo “La soberbia” emitido por Canal Historia dentro de la estupenda serie “Los siete pecados capitales”. En su inicio se consideró que la soberbia es el peor de los pecados capitales pues es la puerta por la que se accede a todos los demás. Por soberbia cayó Lucifer y pecó Adán. Lutero se apartó de Roma para denunciar la soberbia del papado. Las cadenas, orgullosas de sus programas, los reemiten, refríen y agrupan en noches especiales como hizo Cuatro con “House” el otro día. House, el médico que se enfrenta a Dios, blanco y orgulloso de ser el más orgulloso en tan orgullosa cadena, es el ejemplo de lo que mostraba Canal Historia: la soberbia ya no es hoy el pecado que era. Y si la puerta de todos los pecados ya no es pecado, es que ya no hay pecados.