10 enero 2010

LA BÚSQUEDA DE "LA BÚSQUEDA"

Cuatro estrenó el viernes por la noche “La búsqueda”. Recuerda tanto, pero tanto, tanto, a otros programas anteriores que sería muy fácil dedicar este artículo a realizar la búsqueda de los espacios que copia “La búsqueda”. Así que allá vamos.

Hombre, se dedica a buscar gente desaparecida, así que a lo que más se parece es a “Quién sabe dónde”, eso lo ve cualquiera. Si nos ponemos chulos podemos añadir que sigue en la línea de otros programas que se hicieron tras la desaparición (es broma) de Paco Lobatón, como “Sin noticias de…” (hace 7 años), “De vez en cuando la vida” (hace 5 años), o la sección “Los más buscados” de “En antena” (hace 3 años). Pero esto son datos que no importan a nadie, así que seguimos.

Como “La búsqueda” favorece los reencuentros familiares y mete la cámara hasta el píloro para que los espectadores no perdamos detalle de lo emocionantes que son las familias reunidas Geyper, se parece a “Sorpresa, ¡sorpresa!” en cualquiera de sus reencarnaciones. Pero hay una diferencia: antes el buscador y el sorprendido se estaban quietecitos porque aquellos eran programas de plató. En cambio, en “La búsqueda” van de acá para allá hasta que encuentran al desaparecido. ¿Se trata de un homenaje a aquellos viejos dibujos animados en los que Heidi se hacía llamar Marco y buscaba a su mamá por Argentina? ¿Se trata de que en Cuatro sobraban unos cuantos reporteros de “Callejero viajeros” y había que darles curro mandándolos al quinto pino? ¿Es un homenaje a “Pekín express” dejando a Raquel Sánchez Silva en casa, o a “Españoles en el mundo” llevando españoles por el mundo?

Ninguna de esas cosas. Los reencuentros de plató han sido devaluados en los talk shows de tarde. Y poner a la audiencia a buscar desaparecidos se podía hacer antes, cuando un mismo programa lo veían millones de personas. Ahora, hasta los espacios mayoritarios son minoritarios. Así que, o te vas a la calle a buscar, o no aparece nadie.

2 comentarios:

FLoR dijo...

Siempre que alguien recuerda el programa de ¡Sorpresa, sorpresa! me sale un sonrisa involuntaria. Lloré tanto con aquel programa... Y eso que por aquel entonces mis padres me hacían estar en la cama a las diez de la noche y me lo grababan para que lo viese al día siguiente, jeje.

Anónimo dijo...

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