23 octubre 2014

DESNUDEZ Y EXPERIMENTOS SOCIOLÓGICOS


(Aviso previo: no va a ser fácil, pero voy a intentar escribir esta columna conteniendo la risa en todo momento. Espero que ustedes, amados lectores a los que supongo desnudos, también la puedan contener durante su lectura).

Tiene razón Cuatro en su propuesta de “Adán y Eva”: la ropa es un artificio añadido que va en contra de nuestro estado natural; cuando estamos desnudos surge la verdadera persona que somos; al comienzo de los tiempos las personas iban desnudas, y por eso si queremos volver a ser auténticos debemos desnudarnos. “Adán y Eva” es un interesantísimo experimento sociológico para estudiar el comportamiento humano y las relaciones de pareja en condiciones extremadamente naturales. ¿Qué hay más natural que un hombre y una mujer que se encuentran y se comienzan a conocer completamente desnudos en una playa paradisíaca?

Más concretamente, ¿qué hay más natural que un hombre y una mujer maquillados, peinados, depilados hasta la hipodermis, rodeados permanentemente a pocos metros por el equipo vestido del programa, iluminados artificialmente cuando haga falta para garantizar la calidad de la imagen, bajo una pértiga con un micrófono a pocos centímetros de sus cabezas (¿dónde les podríamos enganchar un micrófono a ellos?), enfocados por una o varias cámaras que están viendo todo el tiempo a su lado, oyendo todo el rato los comentarios y las indicaciones del equipo técnico, que se encuentran y se comienzan a conocer completamente desnudos en una parte de una playa de Croacia que ha sido acotada con los correspondientes permisos municipales croatas para la grabación de la edición española del naked dating show “Adán y Eva”?

(Releo la columna que, les confieso, he escrito desnudo, y veo que me ha quedado más auténtica, más natural. Lástima que no tuviera a un equipo de Cuatro filmándome a un metro de distancia mientras la escribía. Así la columna, además de natural, habría sido un experimento sociológico).