30 octubre 2014

PLATÓN Y STAR TREK


Damos gracias a La 2, que nos ha dado tanto, por programar “La verdadera historia de la ciencia-ficción”, una serie documental de cuatro capítulos que ha hecho felices a los amantes de la ciencia-ficción y a los que ven “Star Trek” no en busca de respuestas ni de sentido, sino sólo para acompañar las pizzas. No es poco.

Gracias a “La verdadera historia de la Ciencia-Ficción” conocimos a Kenny Baker, el actor que se metió en la piel (es un decir) de R2D2, entendimos la diferencia entre la ciencia-ficción sucia según John Carpenter y la ciencia-ficción limpia según Stanley Kubrick, y entramos en la trastienda de la terrorífica escena en la que el alien sale del pecho de Kane en “Alien, el octavo pasajero”. Pero, sobre todo, gracias a “La verdadera historia de la ciencia-ficción” escuchamos las reflexiones de William Shatner y Nichelle Nichols, es decir, del capitán Kirk y de la teniente Uhura de “Star Trek”, acerca de su famoso beso en “Los hijastros de Platón”, décimo episodio de la tercera temporada de la serie original, el primer beso (en la boca) interracial televisado. Más allá de la polémica acerca de si el beso de Kirk y Uhura fue el primero o no (parece que hay otros besos interraciales anteriores al 22 de noviembre de 1968, fecha de la primera emisión del capítulo), de las absurdas (pero históricamente importantes) dudas que estuvieron a punto de censurar ese beso, y del discutible truco de guion que lo exigía, la cuestión es cómo es posible que los amantes de la Grecia clásica y los lectores de Platón soportaran la ridícula ambientación del capítulo y la no menos ridícula utilización de las ideas del filósofo griego.

Lo más gracioso de los “platonianos” que protagonizan “Los hijastros de Platón” no es que tengan poderes telequinésicos, sino que digan que su civilización se inspira en la Grecia clásica y en Platón. Pronto, gracias a la barbarie del ministro Wert, nuestros jóvenes no sabrán por qué el guion de “Los hijastros de Platón” no tiene nada que ver con Grecia ni con Platón porque no estudiarán a Platón en el instituto. Así, los actuales estudiantes de bachillerato son los últimos que podrán pasar un rato divertido con este capítulo de “Star Trek” mientras estudian la “República” de Platón. Malas noticias para Platón y para “Star Trek”.