17 octubre 2014

DINERO, MENTIRAS Y PROGRAMAS DE TELEVISIÓN


Hay quien es seguidor de Marisol y piensa que la vida es una tómbola de luz y de color. Otros siguen a Forrest Gump y creen que la vida es como una caja de bombones porque nunca sabes qué te va a tocar. Yo soy más de la escuela de mi abuelo Tomás, que me enseñó a comer pasteles y a clavar puntas en La Milera aplicando en ambos casos el mismo ambicioso criterio: “¡Hasta que se acaben!”. En la crítica televisiva se pueden ir comiendo todos los pasteles que te salen al paso y remachando todas las puntas que sobresalen, pero a veces hay tal abundancia que es difícil conseguir que se acaben.

A Pablo Motos se le va de las manos “El hormiguero” (Antena 3), y su madre, junto a Los Morancos, promocionan en directo la final de “Pequeños gigantes” en Telecinco. Por su parte, en “Tu cara me suena mini” tienen el problema de que Carla llora cuando se entera de que tiene que imitar a Miley Cyrus, una Hannah Montana demasiado crecidita que a la niña de nueve años le parece “una guarra”. Paco Marhuenda y Miguel Ángel Rodríguez se pican en su afán de protagonismo: mientras el primero dice en “Al rojo vivo” que algunos gastaron el dinero de las tarjetas opacas “en putas”, el segundo dice en “Espejo público” que a Artur Mas le gusta ir de víctima y “lo que le falta es un fusilamiento”. Buenafuente tercia convocando una irónica consulta para quejarse de lo tarde que empieza su programa: “¿Cree que el programa 'En el aire' se emite muy tarde? Y en caso negativo, ¿cree que debería emitirse aún más tarde?”.

Lo siento, abuelo, solo puedo dar un martillazo y hay demasiado pasteles, así que escojo uno de mermelada. Jorge Javier Vázquez volvió a confesar en “Sálvame” que el año pasado atravesó una crisis y fue una conversación con Paolo Vasile lo que le salvó de dejarlo todo. El gran jefe sabe que, además de dinero, de vez en cuando debe darle cuerda a sus muñequitos para que sigan dando vueltas creyendo que su trabajo no es una birria molesta y dañina. Por Dios, coge el dinero pero no te creas sus mentiras.