12 octubre 2014

FELIPE VI RESPETA EL PROTOCOLO



Me temo que el rey Juan Carlos I “El Campechano” perderá su simpático apodo y pasará a la historia como “El Irresponsable”, “El Temerario” o “El Manazas”. Resultó ser un ejemplo nefasto que durante su reinado volviera loca a la Guardia Real a base de romper el protocolo y saltar los cordones de seguridad que levantaban a su alrededor porque deseaba permitir que los plebeyos tocáramos el cielo tocándole a él. Su hijo, Felipe VI, tiene ahora que desligarse de esta pesada herencia y encontrar su propio estilo. Lo veremos hoy mismo, en directo, en la retransmisión del Desfile de la Fiesta Nacional en TVE.

Pongamos la tele y revisemos sus movimientos con lupa. El nuevo rey hoy no tiene que pasar revista al ejército. Eso es lo de menos. Su misión va más allá. Debe enseñar a los españoles que los protocolos están para respetarse, y debe hacerlo siendo él mismo el primero que los acate hasta el último detalle. Cada uno de sus movimientos debe estar perfectamente coreografiado, por supuesto, pero antes debe comenzar por ponerse, y sobre todo —después— quitarse su uniforme de trabajo siguiendo escrupulosamente los pasos establecidos, que para eso él tiene la suerte de disponer de un traje que no le va corto de mangas. Los elegantes guantes blancos deben usarse correctamente. Son para que desde lejos se aprecie que está saludando a la plebe. En ningún caso deben utilizarse para acercarse a tocar a nadie. Y, menos que nadie, a un vasallo, a un súbdito, a un siervo, no vaya a ser que después, al quitarse el traje, se toque la cara y pille cualquier cosa.

Viéndolo en la tele,, Felipe VI es el espejo en el que nos miramos los españoles. Si él no nos enseña a todos —personal sanitario incluido— cómo hacer las cosas, ¿quiénes lo van a hacer, los responsables del sistema sanitario? Qué tontería: estos están ahí para echarle la culpa a otros de lo que pueda salir mal. Si no quiere riñas, mejor que Felipe abandone el estilo paterno y respete el protocolo.