21 octubre 2014

ÉPATER LA PROGREOISIE


Miguel Ángel Rodriguez, ex portavoz del Gobierno de Aznar y actual contertulio todoterreno que lo mismo plancha una polémica política que fríe un análisis de la actualidad, tiene un problema que va más allá de las cosas que dice, de las cosas que hace o de la desconcertante capacidad que exhibe para impartir doctrina diciendo las cosas que dice después de hacer las cosas que hace. El problema gordo de MAR es que su personaje es él y él es su personaje.

MAR intentó desacreditar estos días a Jordi Évole (que andaba de “gira televisiva” promocionando la vuelta de “Salvados” y criticó una de sus barbaridades) “desvelando” que las entrevistas del ex Follonero son tramposas porque no son en directo, sino primero grabadas siguiendo un guion y después montadas antes de ser emitidas en diferido. MAR se calentó y le desafíó a un cara a cara en directo “sin guion”. Incluso amplió su desafío a Wyoming (al que también acusa de cometer el pecado de trabajar con guión). En realidad, MAR no desvela nada porque es público y notorio que Évole y Wyoming trabajan con guion (aunque debería explicar si en su día aceptó ser entrevistado por Évole porque cuando el entrevistado es él mismo, el engaño es aceptable y ya no le produce escrúpulos morales.

Por otra parte, deberíamos entender que la grandeza de Wyoming y Évole no está en que José Miguel Monzón y Jordi Évole Requena sean unos tipos muy listos, simpáticos e ingeniosos, sino en que han construido unos personajes muy listos, simpáticos e ingeniosos a los que preparan unos guiones en condiciones y ese es el motivo por el que no sueltan por esa boca la primera ocurrencia que les viene a la cabeza, algo de lo que adolece MAR cuando intenta epatar a la progresía.

¿Y la vuelta de “Salvados”? Excelente, ya lo vieron: una buena idea, un guion currado, un escenario prodigioso y ese magnífico personaje que antes fue El Follonero, y que ahora se hace llamar Jordi Évole, en su sitio.