21 octubre 2016

LA ANGUSTIA GASEOSA

Tranquilos, tranquilos, ya pasó, ya pasó… Hala, tranquiiiilos… ¿Veis? Nos angustiamos mucho el domingo viendo el “Salvados” de Jordi Évole sobre la situación de los refugiados que intentan cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. Se nos encogió a todos el alma. Que si el niño que compartía el chicle. Que si el mayor rescate que se ha producido jamás en esas aguas. Que si la mirada del chico que creía estar ya muy cerca de Grecia y no se había alejado más que unos pocos kilómetros de las costas de Libia. Pero ya os decía yo que no os preocupaseis. Que todo lo que fabrica la televisión es esencialmente pasajero. Como los sueños, que parece que nunca se nos irán de la cabeza cuando despertamos en medio de ellos, aunque pocos minutos después ya no los recordamos. No somos las personas las que estamos hechos de la misma materia que los sueños. Es la televisión. Todo se pasa. Tranquilos, ¿veis?, ya pasó. Estamos a viernes y ya nadie se acuerda del “Salvados” del Astral.

Eso no quiere decir que estemos libres de angustias. Cada angustia llega, crece, jura que se quedará para siempre, y según termina de jurarlo desaparece y da paso a la siguiente. Estuvimos unos días preocupados por el drama de los refugiados africanos. Vale. Dos, tres días con ese tema. Se va. Llega el cáncer de mama. Muy bien. Adelante. Mucho testimonio emocionante, mucho lazo rosa, mucho compromiso y compasión con el sufrimiento de las enfermas. Dos, tres días con ese tema. Hay que llenar horas de programación en los magacines. “Magacín” tiene la misma raíz etimológica que “almacén”. Hay que llenarlos. La angustia, como los gases, ocupa todo el espacio en donde se encuentra. No hay relleno mejor. Hay que seguir manteniendo ese pacto implícito: nosotros les damos de comer y ellos nos hacen sentirnos muy bien por sentirnos muy mal. Después se va el cáncer y vendrá la pobreza, el maltrato, hay tantos sufrimientos para escoger en este mundo creado por dioses maníacos y psicópatas… Dos, tres días con cada tema. Tranquilos, tranquilos, ¿veis? Ya pasó lo del cáncer también.