07 octubre 2016

"PICHU" KULESHOV


Es extraño lo que dice Mr. Google. Si buscas entre la información que la humanidad produjo la última semana, Mr. Google dice: “La búsqueda de ‘Pichu’ Kuleshov no obtuvo ningún resultado” y también “La búsqueda de Cuéllar Kuleshov no obtuvo ningún resultado”. ¿Ningún resultado?

Llevamos unos días en los que los informativos deportivos y no deportivos le dan vueltas a la rueda de prensa en la que el portero del Sporting de Gijón “Pichu” Cuéllar se enfada con un periodista en una rueda de prensa. El periodista había divulgado unas imágenes del futbolista mirando fijamente a la afición del equipo al que iba a enfrentarse. El mensaje era que el jugador desafiaba a la afición del Deportivo. Y era correcto. Ante las imágenes del futbolista bajando del autobús y deteniéndose unos segundos para mirar fijamente a la afición agolpada tras unas vallas, cualquiera podía ver con sus propios ojos cómo el futbolista lanzaba una mirada desafiante.

El enfado de “Pichu” no es por las imágenes ni por el mensaje, que están bien claros, sino por el montaje. El enfado es por el efecto Kuleshov. Wikipedia dice que el efecto Kuleshov es un fenómeno del montaje cinematográfico demostrado por el cineasta ruso Lev Kuleshov, pero va más allá e incluye cualquier montaje de imágenes (televisivo, periodístico…) y puede aplicarse también a la narración literaria. Este efecto explica que la interpretación de una imagen (de cualquier información) depende de su contexto. O sea, que si se muestra la misma escena anterior, pero se añade al médico que corre a asistir a un aficionado del ‘Dépor’ que sufre un ataque epiléptico tras las vallas, la mirada de “Pichu” cambia y es la de una persona preocupada por un enfermo que por un momento duda si puede ir a ayudar en algo. El enfado de “Pichu” es porque si un periodista no sabe esto, mal vamos.

Ya vimos las imágenes del enfado de “Pichu” en la rueda de prensa. ¿Se pasó? Para saberlo deberíamos ver un montaje completo de la escena completa en el que veamos si, durante la bronca, el periodista estaba avergonzado por su error o pasaba de “Pichu” porque un título universitario certifica que sabe más de periodismo que un portero.