30 octubre 2016

SOMOS GILIPOLLAS

Les contaré un pequeño truco que a mí me suene funcionar de maravilla: cuando quieran insultar a alguien sin que esa persona pueda molestarse, inclúyanse ustedes también en el insulto. A todos nos parece mal cuando alguien nos dice “eres idiota”, pero el enfado no llega a activarse cuando lo que se nos suelta es “somos idiotas”, por más que en los dos casos se nos esté llamando idiota por igual. Hagan la prueba hoy mismo: encuéntrense con la persona a la que llevan décadas queriendo decirle que es gilipollas, esperen a que dicho sujeto comience a actuar de la forma que le hace merecedor de esa valoración y entonces díganle “¿pero cómo podemos ser tan gilipollas?” acompañando la pregunta con un guiño cómplice. ¿Ven? ¿A que no ha pasado nada? ¿A que incluso ese individuo se ha sentido reconfortado por su comentario?

Llevo años practicando esta estrategia, pero sólo recientemente le he puesto nombre: “hacer un Amy Schumer, en honor a la cómica estadounidense que protagoniza una de las series más bestias, más políticamente incorrectas y más corrosivas en su retrato de la guerra de sexos que puede verse en la programación actual. Centrándonos en su acidísimo retrato de las figuras femeninas, “Inside Amy Schumer” contiene una proporción de gags demoledores por minuto cuadrado que supera todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Si los guiones de “Inside Amy Schumer” los viéramos en una sitcom firmada por Jerry Seinfeld, Louis C.K. o Ricky Gervais podríamos predecir con seguridad que la serie no filmaría su siguiente temporada. ¿Por qué se le permite entonces a Amy Schumer hacer esos chistes durísimos contra las mujeres, especialmente contra las mujeres que no se ajustan al ideal de belleza femenino actual? Pues porque Amy Schumer es una mujer que no se ajusta al ideal de belleza actual, y cada vez que llama gilipollas a sus personajes femeninos lo hace incluyéndose a ella misma en el insulto. “Somos gilipollas, feas y gordas”, y el público ríe encantado porque Amy Schumer es gilipollas, fea y gorda. Y muy muy muy inteligente.